Según datos que brindó en junio del 2015 la Federación de Diabéticos Españoles, el 13,8% de los adultos de nuestro país padece esta enfermedad. En el mundo las cifras son alarmantes, y aumentan día a día debido a la falta de hábitos saludables.

La comida basura, especialmente la endulzada de manera artificial, una vida sedentaria y ociosa, y la falta de conciencia sobre lo que un trastorno de este tipo implica son los factores fundamentales por los cuales las cifras siguen ascendiendo. En España se diagnostican más de 1.000 casos por año, sin embargo el mensaje parece no llegar a la mayoría de los ciudadanos, que continúan desarrollando y promoviendo hábitos que conducen directamente a esta enfermedad.

Cuando no descansamos bien el cansancio nos persigue durante todo el día, pero además, de acuerdo a lo que demostraron investigadores de la Universidad de Bristol y el Colegio Médico Weill Cornell, dormir poco aumenta el riesgo de sufrir obesidad y diabetes en un 16%. Según estos investigadores, apenas 30 minutos de sueño perdidos alcanzan para perjudicar nuestra salud de manera notoria. Este dato es aplicable a todas las personas, incluso a aquellas que consideran mantener una dieta adecuada y una vida saludable.

Actualmente, un estudio dirigido por la Universidad de Chicago que fue publicado en la revistaDiabetes Care, indica que esto puede contrarrestarse con dormir más de lo habitual por dos noches seguidas. Al recuperar las horas perdidas durante esas dos noches, se logran revertir los efectos metabólicos negativos que causan cuatro noches de mal sueño. Esta solución parece rápida y sencilla, pero no elimina los riesgos ocasionados por otros factores, y tampoco cumplirá su función si no cambias tus hábitos a la hora de dormir.

La falta de sueño implica, además, un cambio negativo en los hábitos alimenticios, como consumir una gran cantidad de elementos dulces o ricos en grasas. Algunos investigadores agregarían a esta lista el aumento de la presión sanguínea y los problemas de concentración y razonamiento.

Es importante aumentar la cantidad de horas dedicadas a descansar, pero también la calidad de las mismas, evitando las malas costumbres como ver televisión antes de dormir o hacerlo en una posición incorrecta o en sitios que no son adecuados, etc. No solo es necesario dormir más, también necesitamos dormir mejor.

 

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